LEO: hace un año firmaron nuestra condena


9 ene 2026


Ayer, 8 de enero, fue el aniversario de la firma del “Acuerdo de la vergüenza”, algo que es importante no olvidar porque ahora vivimos las consecuencias.

Hace un año, Staj, Csif, Ugt y Cig, decidieron que las miserias que ofrecía el Ministerio eran suficientes como para firmar un Acuerdo para la implantación de los Tribunales de Instancia, comprometiéndose a mantener la paz social y sin ninguna contraprestación económica a cambio.

La NOJ también daba asco pero, al menos, a cambio, supuso un incremento retributivo muy importante para todos los cuerpos. Como recordaréis, no sólo cambiaron las denominaciones de los cuerpos, sino que l@s auxilios pasaron a tener el sueldo base y complementos de tramitación, l@s tramitadores el de gestión y l@s gestores el del cuerpo B de la administración de Justicia, incluso aunque no tuvieran la titulación necesaria. Además, se creó el Complemento Autonómico Transitorio, que supuso un incremento más en aquel momento y que nos ha servido, a lo largo de los años, para mejorar nuestras retribuciones en la negociación autonómica.

En comparación, el Acuerdo firmado hace un año, supuso un INCREMENTO RETRIBUTIVO 0.

Tras vendernos cuando la huelga, firmando un acuerdo anterior, con subida sólo para el territorio Ministerio, ahora firmaban un nuevo Acuerdo que, no sólo no ha supuesto ninguna mejora en nuestras condiciones laborales, sino que volvía a dejarnos sin un céntimo.

Quienes vivimos de nuestro sueldo no lo podemos entender, ni aceptar.

Encima, para hacer gala no sabemos de qué, todo el resto de sindicatos se ha negado a negociar, pero sólo cuando les ha parecido, esa misma implantación de la que firmaron el Acuerdo. Como si no negociarla ahora fuera a mejorar lo que antes ya habían firmado…

Eso ha supuesto que sólo se hayan podido conseguir los pequeños avances que negociamos CCOO pero que, no tenemos ninguna duda, hubieran sido mucho mejores si, junto a CCOO, hubieran trabajado para mejorar las Rpt´s, los Concursos Específicos, el acoplamiento, el control de las plantillas y, en general, todo el proceso de implantación de este nuevo, peligroso y dañino, modelo.

Al menos, que hubieran estado para exigir todas esas cuestiones que dijeron que su Acuerdo garantizaba y que, en la realidad, hemos visto que no era así.

Mientras, y con esa paz social que el que no vayan a las mesas no interrumpe, la Dirección General de Justicia sigue adelante con sus desmanes, cesando a quien no corresponde, pero sin intención de arreglarlo, utilizando criterio distintos en cada partido judicial para decidir que personal confirma en puestos del Servicio Común de Tramitación, amortizando plazas sin la obligada negociación con los sindicatos…Y así podríamos hacer un listado sin fin.

Es cierto que, probablemente, nos encontramos con una DGJ con el peor funcionamiento conocido desde que se tiene memoria, pero también es cierto que hay muchas más cosas que se podrían haber mejorado e, incluso evitado, si quienes tenían que estar ahí hubieran estado. 

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