Hace
un año, Staj, Csif, Ugt y Cig, decidieron que las miserias que ofrecía el
Ministerio eran suficientes como para firmar un Acuerdo para la implantación de
los Tribunales de Instancia, comprometiéndose a mantener la paz social y sin
ninguna contraprestación económica a cambio.
La
NOJ también daba asco pero, al menos, a cambio, supuso un incremento
retributivo muy importante para todos los cuerpos. Como recordaréis, no sólo cambiaron las denominaciones de los cuerpos, sino que l@s
auxilios pasaron a tener el sueldo base y complementos de tramitación, l@s tramitadores el de gestión y l@s gestores el del cuerpo B de la
administración de Justicia, incluso aunque no tuvieran la titulación necesaria.
Además, se creó el Complemento Autonómico Transitorio, que supuso un incremento
más en aquel momento y que nos ha servido, a lo largo de los años, para mejorar
nuestras retribuciones en la negociación autonómica.
En
comparación, el Acuerdo firmado hace un año, supuso un INCREMENTO RETRIBUTIVO 0.
Tras
vendernos cuando la huelga, firmando un acuerdo anterior, con subida sólo para el
territorio Ministerio, ahora firmaban un nuevo Acuerdo que, no sólo no ha
supuesto ninguna mejora en nuestras condiciones laborales, sino que volvía a
dejarnos sin un céntimo.
Quienes
vivimos de nuestro sueldo no lo podemos entender, ni aceptar.
Encima,
para hacer gala no sabemos de qué, todo el resto de sindicatos se ha negado a
negociar, pero sólo cuando les ha parecido, esa misma implantación de la que
firmaron el Acuerdo. Como si no negociarla ahora fuera a mejorar lo que antes
ya habían firmado…
Eso
ha supuesto que sólo se hayan podido conseguir los pequeños avances que
negociamos CCOO pero que, no tenemos ninguna duda, hubieran sido mucho mejores
si, junto a CCOO, hubieran trabajado para mejorar las Rpt´s, los Concursos Específicos,
el acoplamiento, el control de las plantillas y, en general, todo el proceso de
implantación de este nuevo, peligroso y dañino, modelo.
Al
menos, que hubieran estado para exigir todas esas cuestiones que dijeron que su
Acuerdo garantizaba y que, en la realidad, hemos visto que no era así.
Mientras,
y con esa paz social que el que no vayan a las mesas no interrumpe, la
Dirección General de Justicia sigue adelante con sus desmanes, cesando a quien
no corresponde, pero sin intención de arreglarlo, utilizando criterio distintos
en cada partido judicial para decidir que personal confirma en puestos del
Servicio Común de Tramitación, amortizando plazas sin la obligada negociación
con los sindicatos…Y así podríamos hacer un listado sin fin.
Es cierto que, probablemente, nos encontramos con una DGJ con el peor funcionamiento conocido desde que se tiene memoria, pero también es cierto que hay muchas más cosas que se podrían haber mejorado e, incluso evitado, si quienes tenían que estar ahí hubieran estado.
Imprimir artículo
