Hace semanas se nos pidió que renunciáramos a dicha sala, dicen que “temporalmente”, aunque desde la propia gerencia ya nos han aclarado que de temporal na de na, para ubicar a seis personas desplazadas por una reorganización interna de espacios. Un detalle sin importancia, salvo porque cinco de esas seis personas son afiliadas del sindicato que promueve la cesión.
No dudamos de que el nuevo despacho asignado sea poco
atractivo (nadie merece trabajar en malas condiciones y eso sí que habrá que
pelearlo y tendría que ser la gerencia, que genera el problema, quien les busque una nueva ubicación). Lo llamativo es que la solución propuesta sea desalojar a
Por cierto, conviene señalar que la sala en cuestión no tiene espacio real para seis puestos de trabajo. Pero eso parece un detalle menor cuando se trata de “optimizar” derechos ajenos.
Desde CCOO creemos que los espacios sindicales no son propiedad privada, ni premios por afiliación, ni moneda de cambio. Y que, si algún día pudiera prescindirse de un espacio común, lo lógico sería preguntar a todo el personal del edificio quién lo necesita más.
Por ese motivo, os invitamos a que, cualquiera que tenga un problema con su puesto de trabajo, porque considere que no tiene unas condiciones dignas, se ponga en contacto con los sindicatos para, en caso de que se considere la posibilidad de la cesión, podamos valorar cuál es la necesidad más acuciante y sea éste el criterio de elección y no lo que ponga un carnet de afiliación.
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