Carrera profesional: el fiasco de la negociación con el Ministerio de Justicia


30 abr 2026


Después de dos meses de espera, este lunes hemos vuelto a sentarnos en una nueva y, una vez más, decepcionante reunión de la Mesa de trabajo sobre carrera profesional con el Ministerio de Justicia.

Nos gustaría poder decir que avanzamos, que esto va “viento en popa, a toda vela”. Pero la realidad es bien distinta: no solo no avanzamos, sino que seguimos prácticamente en el mismo punto de partida.

Nada de dinero. Nada sobre desde cuándo se cobraría. Y conviene recordarlo: desde CCOO propusimos que la carrera profesional tuviera efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2025. No era un capricho, sino una forma de evitar que la negociación se eternizara. Hoy vemos que, sin esa retroactividad, la negociación se alarga indefinidamente, mientras el Ministerio insiste, reunión tras reunión, en que “ya estamos acabando”.

Tampoco sabemos cómo será el encuadramiento inicial. El propio Ministerio llegó a afirmar que todo el personal partiría del primer grado, el más bajo, lo que supondría la imposibilidad de que la gente con más antigüedad consiguiera llegar a cobrar lo que realmente le correspondería.

En esta última reunión, además, se nos trasladó un borrador sobre evaluación del desempeño. Un documento plagado de valoraciones subjetivas que no garantiza, en absoluto, la imparcialidad. Y no estamos hablando de algo menor: de esa evaluación dependerá que cobremos, o no, la carrera profesional cada mes.

Desde CCOO hemos vuelto a defender lo que siempre hemos sostenido: que la carrera profesional debe basarse exclusivamente en criterios objetivos, como el tiempo trabajado y la formación. Frente al modelo del Ministerio, hemos planteado una alternativa más justa y garantista: una autoevaluación por parte de cada trabajador o trabajadora, con validación en plazo por la persona responsable; en caso de silencio, aprobación automática; y, en caso de discrepancia, un procedimiento motivado con posibilidad de alegaciones y revisión final en una comisión paritaria entre Administración y sindicatos.

Porque sí, hay otra forma de hacer las cosas. Y es más justa.

Si estos son los escasos avances en carrera profesional, aún más preocupante es la situación del teletrabajo: ni está ni se le espera. No hay calendario, no hay compromiso y no hay voluntad real de implantarlo, pese a las recomendaciones de Europa y del propio Gobierno de España.

En cuanto a la supuesta eliminación de los grupos de población, que algunas organizaciones firmantes del acuerdo han querido vender como un gran logro, la realidad vuelve a ser mucho más modesta: desaparece únicamente el grupo más bajo, el de los antiguos Juzgados de Paz, vamos el que afecta a menos cantidad de personal. Pero se mantienen las diferencias retributivas. Se seguirá cobrando menos por hacer el mismo trabajo, en función del tamaño de la población. Antes había cuatro grupos; ahora habrá tres. El problema de fondo sigue intacto.

Y aquí es donde debemos hacernos una pregunta clave.

En 2003, con la implantación de la Nueva Oficina Judicial en la Ley Orgánica del Poder Judicial, todos los cuerpos generales subimos de cuerpo, al cuerpo superior retribuciones incluidad, tuviéramos o no la titulación exigida. Se mejoraron nuestras condiciones retributivas sin contrapartidas.

En 2016-2017, en la negociación de las RPT de la NOJ en la Comunidad Valenciana, conseguimos una subida —modesta, sí— del complemento específico. Pero, sobre todo, logramos el acuerdo de carrera profesional, que hoy supera los 400 euros en algunos cuerpos. ¿A cambio de qué? Prácticamente de nada: alguna formación que, en la práctica, ni siquiera ha supuesto una carga real.

Y ahora la pregunta es inevitable:
¿qué estamos consiguiendo a cambio de la implantación de los Tribunales de Instancia?

La respuesta es clara: nada.

No hemos conseguido absolutamente nada.

Quienes firmaron el acuerdo (Csif, Staj y Ugt) hablaron de compromisos. Pero más de año y medio después, con la implantación prácticamente completa, no hay derechos garantizados, no hay mejoras retributivas, no hay carrera profesional definida y no hay teletrabajo.

Y lo que es peor: todo apunta a que la futura carrera profesional será peor que la que ya tenemos en la Comunidad Valenciana, suponiendo un retroceso y una penalización para nuestras condiciones laborales.

Hemos asistido, sin movilización, sin presión, sin conflicto, a la entrega de nuestros derechos a coste cero. Como si esto fuera un avance. Como si no estuviéramos viendo, día a día, cómo se deterioran nuestras condiciones.

Desde CCOO del País Valenciano lo decimos alto y claro: no vamos a aceptar este modelo. No vamos a avalar retrocesos. Y no vamos a dejar de señalar lo evidente.

Porque la Administración de Justicia no funciona sin sus trabajadoras y trabajadores y, quienes la sostienen merecen derechos, no promesas.

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