Teletrabajo: el punto de vista de compañeras de Justicia


5 jun 2020


Del teletrabajo llevamos tiempo hablando como herramienta eficaz para conciliar el trabajo con la vida familiar sin que hasta el momento ninguna Administración se haya tomado en serio esta opción. Ha tenido que venir una pandemia mundial para que podamos empezar a valorar todos los aspectos positivos que tiene pero desgraciadamente va a pasar tiempo para que sea un realidad. CCOO apuesta por el teletrabajo y, por eso, pedimos a la Administración una mesa de negociación para regular el mismo. El teletrabajo es un futuro cada vez más cercano y hay que apostar por él. 
A continuación reproducimos las reflexiones que nos han hecho llegar unas compañeras de los Juzgados de 1ª Instancia nº 1 y 5 de Gandia sobre las experiencias que han tenido con el teletrabajo, esperemos que la Administración tome buena nota y podamos seguir avanzando en este sentido:

"Esta mañana será probablemente la última que pueda desempeñar mi labor de Gestora procesal del Juzgado de Primera Instancia nº 1 de Gandía desde mi casa. Siento que es importante dejar constancia de esta breve experiencia con el teletrabajo que disfrutamos las compañeras de mi Juzgado y las del Juzgado de Instancia nº 5 que tengo enfrente, que son los únicos casos que conozco, al no informarse de la cantidad de trabajadores que estábamos conectados a la VPN. Aunque nadie de la administración -ni incluso mis propios jefes directos- me lo hayan preguntado, no me resigno a que las experiencias de los que hemos estado utilizando voluntaria y responsablemente esta opción se queden en meros comentarios de una terraza del bar.

Pero hagamos historia. Cuando se proclamó el estado de alarma vi que mis hermanos, funcionarios de administraciones locales y autonómicas, se pusieron desde el primer día a teletrabajar funcionando a pleno rendimiento. Mientras tanto, Justicia paralizó las actuaciones y plazos procesales, continuándose solo la actividad de las actuaciones urgentes. En este primer mes en mi Juzgado sólo acudía una persona diariamente para atender estas urgencias, mientras el resto de la plantilla estaba sin poder hacer nada, viendo cómo seguía aumentando el ya por si colapso que teníamos y escuchando cómo las autoridades sanitarias prescribían el teletrabajo en todas las empresas y administraciones.

Tuvimos que esperar un mes para que la Conselleria habilitara una VPN para la conexión remota de los funcionarios. Los Jueces y Magistrados ya disponían de ella meses antes y a tal fin se les habían facilitado ordenadores portátiles. Pero evidentemente, el Juez solo no es el Juzgado y, si no funciona el engranaje de todos los funcionarios y letrados de la A. de justicia, la rueda de la justicia no gira.

No se publicitó demasiado esta opción entre los Letrados de la A. de Justicia y muchos de éstos tampoco animaron a sus trabajadores a acogerse a él.  Alguna compañera de la Audiencia me comentó incluso que intentó solicitarlo y su jefe se lo denegó. Otros compañeros recelaban de su funcionamiento y de los requisitos técnicos que se precisaba y no quisieron pedirlo. Es por eso normal que pocos funcionarios empezáramos a teletrabajar. En nuestro caso, una minoría se animó con ilusión a explorar esta nueva opción y el resto de compañeras poco a poco se fueron sumando. Como resultado, nuestro juzgado y el de enfrente al completo empezamos a teletrabajar.

Los miedos a cómo iba a funcionar se disiparon pronto. Nos facilitaron el certificado digital y la instalación del acceso al escritorio remoto fue sencilla. El equipo de CETESI nos dio apoyo en todo momento y en breve vimos el escritorio de nuestra oficina al completo en nuestras casas y con nuestros equipos, cada una con la disponibilidad que tenía y que pusimos a disposición de la administración generosamente, al igual que la conexión de Internet y eléctrica. Podíamos hacer todo tipo de trámites (Cicerone, punto neutro, acceso cuentas,…), a través de carpetas compartidas en X o del grupo de WhatsApp que creamos consultábamos dudas al Juez y al LAJ, e intercambiamos información entre nosotras. ¡No me lo podía creer! ¡Estábamos trabajando por primera vez en equipo! ¡Y usando las herramientas del siglo XXI que usaba el resto del mundo!.

Nos desapegamos del papel y vimos los procedimientos judiciales exclusivamente desde la pantalla. Otro punto de vista totalmente diferente. El primer día no sabía por dónde empezar, pero por suerte comprobé que ya tenemos mucha documentación (demandas y escritos recibidos por Lexnet y nuestras propias resoluciones), disponibles de manera telemática. Así que empecé con los escritos pendientes de proveer. Sin el soporte del papel, tienes que ser más hábil manejándote con los PDFs y con las aplicaciones de la red, pero una libreta a mano y mucho orden te permiten trabajar de manera más precisa y rigurosa que en el Juzgado, al no tener las interrupciones constantes causadas por las llamadas de teléfono, preguntas de compañeros u otras distracciones. Aprendes a atender las consultas de los profesionales a través del correo electrónico particular de gva, a ir escaneando y preparando los días que vas al Juzgado la documentación que está en papel (exhortos, diligencias de los servicios Comunes, escritos de particulares,…)… Conseguimos en este mes que llevamos teletrabajando poner nuestro trabajo al día, a la espera de que se reaperturen los plazos y las vistas el próximo día 4 de junio. Para mí y para mis compañeras la combinación del trabajo presencial con el domiciliario es la fórmula perfecta para conseguir dos objetivos que creo son los prioritarios en estos difíciles momentos:

-Minimizar los riesgos de contagio de la Covid-19

-Seguir remontando el parón judicial que sufrimos y estar en condiciones de asumir con éxito la reapertura de los plazos procesales.

Es verdad que tener que funcionar en esta doble vía (digital en casa y en papel en el Juzgado), lastra y complica nuestro trabajo, pero mientras no se disponga del expediente digital, es un espacio que hemos de transitar.  Pero cada vez, especialmente en los expedientes más recientes que están totalmente digitalizados, me resulta más fiable la vía digital. Ahora, identifico más las resoluciones que grabo en Cicerone y, por supuesto, escaneo e incorporo todo lo que recibo en formato papel.  Creo que la tramitación del expediente poco a poco se va haciendo más clara y además está siempre accesible a todo el personal de mi Juzgado que precise acceder a ella, ya sea para atender al público mis compañeras o para resolver escritos o cuestiones el Magistrado o el LAJ.

Por todo esto me ha parecido tan frustrante que el Ministerio de Justicia haya decido prescindir de esta modalidad de trabajo (contraviniendo las resoluciones del Ministerio de Sanidad) y que la haya relegado a las personas que están exentas de los turnos presenciales. Me alegro que al menos ellas puedan seguir avanzando en su trabajo y al mismo tiempo cuidando de sus hijos, sus mayores o estén más protegidas si son vulnerables. Egoístamente, me alegro también de que sigan llevando sus expedientes y no repercuta sobre los demás su trabajo, aunque tengamos que darles soporte desde el Juzgado. Pero me apena que en Juzgados que al completo, valiente, generosa y voluntariamente, hemos empezado a teletrabajar ahora se nos frene de esta manera tan abrupta. Es totalmente desmotivante y desde luego nos hará replantear sumarnos en el futuro a nuevas iniciativas modernizadoras que nos vuelvan a proponer, vista la arbitrariedad de su duración. Eso confirma que la opción más cómoda de los que no se apuntaron al teletrabajo era la más inteligente.

Pero aunque hayamos sido pocos, creo que puede ser considerada cuanto menos la nuestra una experiencia piloto muy útil para seguir explorando la vía digital, hacia la que la Administración de Justicia parece por fin querer avanzar. En vez de habilitar turnos de mañana y tarde, creo que es mucho más económico y efectivo mantener el turno de mañana -con horario completo- y el teletrabajo. Aunque esta modalidad es verdad que no está regulada por la premura a que nos ha obligado el Covid19, sí se pueden estudiar fórmulas para que se pueda controlar el horario y sobre todo la productividad en casa. A mí, particularmente, una hora en casa me cunde el doble que en la oficina.  Aparte de estar con menos distracciones, puedo trabajar sin EPI y con la tranquilidad de que en casa mi riesgo de contagio -mío o hacia los demás- es 0. También está el hecho de que, desgraciadamente, son muy probables los rebrotes de la enfermedad y en cualquier momento podemos entrar en cuarentena o incluso infectarnos. Por ello, la opción digital desde el hogar se ha de tener muy presente.

Acabo felicitando a la Conselleria por la iniciativa del teletrabajo y su buen funcionamiento y solicito consideren la posibilidad de continuar simultaneándolo durante más tiempo con el trabajo presencial, en un porcentaje al menos del 50%, de manera que evitemos contagios innecesarios y gratuitos y podamos gestionar con éxito la reapertura de los plazos procesales y de la actividad judicial habitual."
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